CHILENISMOS: EXPRESIONES POPULARES Y SU ORIGEN

MÁS PERDIDO QUE EL TENIENTE BELLO 
Esta expresión que se viene usando en Chile aproximadamente desde 1915, hace referencia al primer aviador que desapareció en nuestro país. El teniente primero Alejandro Bello Silva, en circunstancias que rendía las pruebas y exámenes pertinentes para el título de piloto, tuvo que demostrar sus aptitudes de navegante aéreo. Por tal motivo, el 9 de marzo de 1914, despegó de su base militar, en la capital, en el Manuel Rodríguez, un Sánchez-Besa identificado con el número 13. Mientras volaba -posiblemente entre Culitín y Cartagena, antigua provincia de Santiago- se extravió para siempre. Pese a la búsqueda, nunca se encontraron los restos del avión ni el cadáver de su piloto. Con el correr del tiempo, la gente acuñó la frase “más perdido que el teniente Bello” para referirse a personas distraídas o que se han perdido en el camino.

IRSE A LA COCHI GUAGUA
Cuando el trabajo es fácil y descansado, se acostumbra a decir jocosamente “nos fuimos a la cochi’ guagua”. Oreste Plath, en su obra Folklore Chile, explica que para entender la raíz de esta expresión es necesario tener presente que todos los vehículos que circulan por Santiago deben pagar patente: desde camiones hasta triciclos. No obstante, los coches de guagua no pagan patente, por lo que la expresión se asocia con una labor relajada y sin obligaciones.

CHANCHO EN PIEDRA 
Según los especialistas, en la etimología de las palabras y expresiones criollas, se habría producido una alteración con la palabra “chancho”. En sus orígenes, la expresión habría sido “chanco en piedra”, en atención a que el tomate que se emplea en su preparación se chanca o tritura junto a los otros ingredientes, como la cebolla y los aliños, en una piedra especialmente tallada para este efecto.

CANCHA, TIRO Y LADO 
El origen de esta expresión también está en la hípica y, más puntualmente, en las carreras a la chilena donde -de acuerdo a la tradición y a sus reglas- compiten dos jinetes. Dar “cancha tiro y lado” quiere decir que uno de los competidores le ofrece ventajas a su adversario. Le permite escoger el lado por el que prefiere correr, la pista y, además, le permite partir primero. Con este término se pretende manifestar superioridad frente a otra persona.

CURADO COMO TENCA 
Las tencas son unos pájaros que habitan algunas regiones de Argentina y Chile, y que tienen cierto parecido con las alondras. Se caracterizan por ser muy cantoras, asociadas con el jolgorio, el bullicio y la alegría. Por eso, cuando los borrachos se muestran joviales y se inspiran majadera y torpemente con la música, se dice que andan “curados como tencas”.

MEDIO PELO 
Por lo general esta expresión se usa en tono despreciativo. La emplean personas que se sienten superiores para referirse a quienes califican de socialmente inferiores. A principio de siglo, cuando aparecía muy difundido el uso del sombrero en los caballeros, las tiendas del rubro ofrecían a sus clientes “sombreros de castor de pelo centro y de medio pelo”. Los que tenían más recursos compraban sombreros de pelo centro, los cuales eran más finos y costosos. En cambio, los sombreros de medio pelo los adquirían gente más modesta, ya que su valor era substancialmente menor. Esa diferencia fue la que originó la frase “ser de medio pelo”.

ESTAR COMO PALO DE GALLINERO 
Se entiende como estar arruinado o muy mal anímicamente. La expresión hace un símil -entre curioso y divertido- con las gallinas que sufren las consecuencias negativas de haber dormido en lo lugares más cercanos al suelo. Esto, porque en los gallineros las aves que duermen en los palos superiores, como no controlan sus esfínteres, defecan sin misericordia sobre sus pares que descansan más abajo. En las mañanas, las aves que han ocupado los palos inferiores amanecen cubiertas de excremento.

PATAS PARA ARRIBA 
Cuando un restaurante, fuente de soda, cabaret o sala de baile de cualquier naturaleza cierra, los empleados -antes de abandonar el local- habitualmente dejan todas las sillas encima de las mesas con las patas para arriba. Un detalle tan simple como el descrito, fue el que originó la expresión “estás patas para arriba” para indicar desorden, desbarajuste y alboroto.

CORTAR LAS HUINCHAS 
Esta expresión se utiliza para referirse a alguien que tiene muchísimas ganas de hacer algo. La historia de este dicho está ligada a la hípica. Según el investigador del folklore cívico, Ángel Arias, “estoy que corto las huinchas” recuerda los tiempos en que los hipódromos no contaban con partidores automáticos. En algunas pistas, los jinetes montados en los animales esperaban tras las huincha la orden de partida. Al momento de la largada, esa huincha se soltaba, caía al suelo y los caballos iniciaban la prueba. Quienes conocen los entretelones de una competencia hípica han podido comprobar que, en los momentos previos al inicio de la competencia, los corceles se muestran inquietos y los jinetes deben hacer grandes esfuerzos para sujetarlos. En esas oportunidades, se empezó a decir que los caballos “estaban que cortaban las huinchas para partir”.

HACER LA PATA
A las personas zalameras se les dice despreciativamente que “están haciendo la pata”. Y a los que tienen por hábito “hacer la pata” se les llama “pateros”. Según el escritor Joaquín Edwards, esta expresión encuentra su génesis en el verbo inglés “to pat”, que se traduce como halagar o acariciar. “La frase te voy a hacer la pata es un remilgo pasado de moda que acostumbraban a susurrar -con voz pastosa y falsamente cariñosa- ciertas mujeres a sus amantes de turno, cuando eran extranjeros”, sostiene Edwards.

ME IMPORTA UN PUCHO 
A las colillas de los cigarrillos o cigarros se les llama pucho. Este vocablo tan arraigado en la charla diaria, proviene del mapuche. El pueblo araucano usaba el término para referirse a las sombras, a los desperdicios, a los residuos, a lo que resta de algo, después de haber sido usado o consumido en su parte útil. Partiendo de esta palabra, apareció en el lenguaje popular la frase “me importa un pucho” para indicar que algo no tiene valor o no es digno de consideración. Sus variaciones son: “no vale un pucho” o “cien pitos y un pucho”. En cambio la expresión “botaste a pucho” se interpreta como ser insolente y atrevido verbalmente, no a través del cuerpo o violentamente.

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